Se ha solucionado el problema del fuerte olor a pintura que hubo la semana pasada en el Registro Civil de Zaragoza, con motivo de la pintura de sus garajes y que obligó al cierre de la planta calle el pasado jueves.
Casos como éste deben hacer reparar, de una vez, a la Dirección General de Justicia que es ineludible que los funcionarios podamos desarrollar nuestro trabajo en las condiciones de seguridad y salud exigidas. Ahora vienen tiempos de cambio de instalaciones, y la Dirección General de Justicia debería estar muy vigilante ante cualquier contratiempo o medida que pueda poner en el más mínimo riesgo la salud y seguridad de los funcionarios y del personal que acude a los Juzgados. CCOO no va a titubear al respecto.
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